Intentando cambiar el rumbo de la espuma de los días
Chloe, pobre linda casita y el día después
Lo he intentado, pero creo que no tengo espíritu para comentarios poéticos al respecto. Procuraré contar en otro post más adelante que es exactamente lo que le ocurre a Chloe por si alguien tiene alguna idea ingeniosa sobre como ayudarla.
El día después
Efectivamente, el arquitecto, muy amable, todo hay que decirlo, nos ha vuelto a contar lo mismo. Que hay que tirarlo todo excepto los dos muros de piedra, que las tejas no se pueden reaprovechar pues es muy costoso quitarlas, que hacerlo de otro modo sería prohibitivamente caro, y que así con todo, hacer de nuestra Chloe una casa firme costará unos 120.000 euros. Eso sí, también ha hecho incapié en que podemos muy bien a bodhi pues de lo contrario los obreros acabarían con ella.
Por lo visto ya no se saben hacer las cosas con cariño, o es que el cariño vale muy caro. Será que escasea. Probablemente Chloe tenga que esperar a que encontremos otro modo de salvarla; de momento ya hemos renunciado a contar con la subvención, cuyo plazo acaba en Diciembre, y sólo buscamos desesperadamente la manera de evitar que se caiga.
El próximo fin de semana procuraremos venir a desescombrar y limpiar para evitar humedades. Creo que es el mejor consejo que nos dió el arquitecto. Y mientras buscaremos la mejor manera de mantener a Chloe con vida.
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Chloe, pobre linda casita
Nos dice el arquitecto, que hay que tirar la casa y volverla a hacer. Pero que la dejarán exactamente igual. Y que esto de presenciar como aniquilan la antigua estructura para poner una nueva a la que no le tenemos ningún cariño, nos va a costar 90.000 euros (eso sin contar los 12.000 euros para el aparejador y para él, y el pellizco de la licencia de obras, que por cierto, creo que en Francia no te la piden para viviendas unifamiliares).
Pero eso sí, dice que no nos preocupemos, que la casa va a quedar exactamente igual. Cuesta mucho mucho, mucho creérselo.
Cuesta creer que te vayan a quitar las tejas con cariño, que las vayan a guardar con su musgo y que te las vayan a volver a poner en su sitio. Cuesta creer que vayan a sacar el trozo de madera que remata el tejado por delante y lo vayan a volver a poner, incluso cuesta creer que consigan hacer algo parecido. Y mientras tanto, pagar para que derriben tu casa… y ella esforzándose tanto tiempo por tenerse en pie.
Por lo visto solo saben salvar dos muros y algunas vigas. Después tirar todo y reaprovechar lo que valga. Reaprovechar lo que valga… a 600 kms de distancia no creo que podamos seguirle el rastro a nuestras maderas de castaño y a nuestras tejas llenas de verdín; reaprovecharán en todo caso lo que quieran.
Mirando por internet lo que consideraban aquí los constructores “especialistas” que era rehabilitar una casa, (¡¡¡¡ respetando absolutamente los elementos arquitectónicos !!!! – decían), veías entrar un edificio entrañable por un lado de la obra mientras un monstruo absolutamente diferente salía por el otro lado. Además no hay mas que observar un poco… en que está quedando la arquitectura del país… reducida a un amasijo de hormigón amorfo. ¿Por que no pasa lo mismo, o no pasa tanto en el resto de Europa? Y eso que yo no acostumbro a hacer este tipo de comparaciones, ya que España y el resto de Europa comparten casi todos sus defectos (es mucho tiempo juntos y además, la gente se parece mucho en todas partes).
Y es que a los arquitectos y constructores de hoy les debe haber alcanzado esta nueva moda de sólo saber hacer las cosas de fábrica. Se te estropea el coche…. uff cómprate otro, se estropea el ordenador, ¡bah! ya es hora de tener uno nuevo… pero nuestra casa no ha salido de una moderna fábrica, es una casa centenaria.
Y si hace 5000 años que se construyeron las pirámides, ¿como unas personas que pasan una media de 10 años en la universidad para adquirir todos los conocimientos actuales sobre construcción no son capaces de desarrollar otra solución que no sea TIRAR TU CASA?
Para eso casi prefiero que la tire el viento.
Se cree que los mayas, que disfrutaban de la riquísima biodiversidad que hoy estamos a punto de perder, comprendían mucho mejor que nosotros numerosas propiedades de sus plantas y que gracias a ello tenían remedios para muchas enfermedades que hoy no sabemos tratar, o que tratamos muy mal, a pesar de nuestra sofisticada tecnología… pues los miles de documentos que recopilaban aquellos conocimientos acabaron destruidos.
Da la sensación que arquitectónicamente ocurre lo mismo, tanta tecnología al servicio de una práctica y tan poca sabiduría para aplicarla.
Hoy hemos vuelto a quedar con el arquitecto… me siento un poco como el pequeño ratón de Chloe, en la espuma de los días, como si me estuviera resignando a meter la cabeza dentro de la boca de un gato y esperando a que éste tenga ganas de cerrarla.
Ahora vendría bien una de esas melodías especiales de Colin, al piano.
Dicen incluso que la arquitectura de una región, influye mucho en la salud de sus gentes, en el tipo de enfermedades que padecen, ya que, entre otras cosas, determina su forma de vida, es una manifestación biológica más del ser humano, y se influyen mutuamente. Deberíamos, quizá entre todos, aprender a cuidar mejor de nuestra tercera piel. Claro que, las cosas están muy difíciles para quienes pretenden hacerlas bien, no solo por lo precios prohibitivos y la dificultades burocráticas, sino que también plantean unas ayudas insuficientes que además se entregan una vez concluida la restauración. (En nuestro caso nos ofrecen 10.000 euros si están de acuerdo con la obra una vez concluida ésta)
Dentro de un rato veremos de nuevo al arquitecto, y hablaremos con él. Quizá no esté justificado mi miedo a que Chloe no vuelva a ser nunca la misma tras este proceso, sin embargo, todo parece indicar que será dificil alterar el hado de la espuma de los días.
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